Sorihuela ha vivido épocas de gran prosperidad gracias a las diversas actividades que se han producido a lo largo del tiempo, y que se prolonga hasta hoy. Parte de la riqueza que ha generado este muncipio se centra en la artesanía que se basaba en la construcción de carros de labor, fraguas en las que se fabricaban artesanalmente antepechos de balcones y toda clase de herramientas de labor, herrajes de ventanas, clavos, etc.

Hay constancia de que los habitantes de Sorihuela se han dedicado durante siglos a distintas actividades. Entre algunas de las que destacan podemos citar a los carpinteros que se desplazaban a trabajar a otros pueblos y allí fabricaban los muebles que se usaban en aquellos tiempos y que hoy en día tienen gran valor.

Los zapateros se convirtieron en verdaderos artesanos que compraban las pieles ya curtidas, y de ellas moldeaban y fabricaban buenos y bonitos modelos de calzado, tanto de señora como de caballero, luego los vendían en las ciudades más cercanas.

La fabricación de yugos y arados, que hoy en día han quedado recogidos como artesanía provincial o el pequeño obrador, de artesanía textil entre los que cabe recordar algunas de las herramientas con las que trabajaban como "la perchada" que consistía en un rectángulo de madera que colgado de unas cuerdas se colocan en fila en número de lizos o vagas, y que sirven para la disposición de los hilos.

Siempre existieron muy buenos canteros y cortadores de piedra de granito, trabajo duro en algunos tiempos, que hoy debido a los adelantos de la técnica se ha ido perfeccionando y aliviando.

Los Canteros, fuente de trabajo y riqueza de Sorihuela

El trabajo de los canteros, es muy antiguo, sus orígenes podríamos situarlos en el Paleolítico, en aquel momento de la prehistoria en que el hombre, golpeando una piedra con otra, empieza a tallarlas para conseguirse sus primeros y rudimentarios instrumentos.

El término "cantero" se ha usado con distintas acepciones a lo largo de la Historia. Ha servido para denominar a aquellos que arrancaban la piedra de las canteras, a los que la tallaban para diversos usos (ruedas, bloques, etc., ), a los que la esculpían artísticamente, a los maestros de obras e incluso a los antiguos arquitectos.

El significado que se ha mantenido hasta hoy para este término ha sido el primero, y es aquel al que nos vamos a referir. Hablaremos del trabajo de canteros como extractores de piedra en cantera en la localidad de Sorihuela.

La piedra con que se trabaja en Sorihuela, es el granito, ya que Sorihuela es un pequeño pueblo situado al Sureste de la provincia, en el límite con Ávila. Su término está accidentado por las estribaciones de la Sierra de Béjar y el granito aflora abundantemente.

El granito es una roca cristalina compuesta por pequeños granos de cuarzo, mica y feldespato. Es una roca dura y compacta cuyo color gris varía según predomine en su composición el cuarzo (gris claro) o el feldespato (gris oscuro).

La explotación se hace en grupo, entre varios compañeros, quienes una vez que han localizado el terreno en que hay buena piedra, lo contratan con el dueño a porcentaje de lo que se obtenga.

La piedra se extrae de las rocas graníticas que están en el aire, sobre la superficie nunca se excava. Cuanto más claro es el color de la roca, mejor es su calidad, el grano es más fino y más duro (predomina el cuarzo) y el resultado es mejor labrando menos.

En la zona de Sorihuela la piedra tiene dirección norte y esta disposición hay que tenerla en cuenta, ya que por ella irá el "raje" que es el sentido en que la piedra abre bien, mientras que en el sentido contrario irá el "Tronce", por el que la piedra rompe.

Una vez que la zona de extracción se ha localizado y contratado, se empieza por sacar los bloques. En el sentido de la hebra de la roca se marca una línea recta con la "regla" (vara larga de hierro plana) y sobre ella, con un pico se hacen unas aberturas a cada cierta distancia, que son las "cuñeras". Con el "puntero" (cincel redondo con punta en pico) o la "acodaera" (similar al puntero pero con la punta achatada) golpeados por la "maceta" se ahondan las "cuñeras".

Se introducen las cuñas de hierro en las cuñeras y se las colpéa con la "marra" (mazo de hierro de unos diez kilos de peso). Los golpes se hacen por orden, dando un solo golpe cada vez para que la piedra abra por igual. Una vez esto ocurre, se levanta el bloque metiendo una palanca por la base.

Antes era frecuente el uso de cuñas de madera que se metían en las cuñeras y se las humedecía dejándolas toda la noche. Al día siguiente, al dilatarse la madera, la piedra había abierto.

El bloque que sale de la roca es grande y hay que obtener bloques más pequeños para lo que sigue el mismo proceso.

Con la regla se marca una línea, siguiendo el sentido de la hebra ("raje") y se hacen las cuñeras, se meten las cuñas y se golpean, la piedra abre y se desprende otro bloque del mismo largo y el mismo ancho que el primero, pero de menos profundidad. Para darle la anchura adecuada se sigue el mismo proceso en dirección contraria a la hebra ("tronce") y de esta forma se obtiene el bloque con las dimensiones adecuadas.

La superficie de este bloque obtenido es rugosa y desigual y para darle una forma regular se siguen varios pasos.

Con la regla se marca en la cara superior del bloque, una línea recta en el borde, por donde deberá ir la arista. Por esta línea se "esmartilla" es decir, se golpea con el martillo desprendiendo la piedra sobrante y sacando la arista.

Después, con el cincel y la maceta se ahonda un poco más en la arista como guía para picar con el pico el resto de la superficie de la cara. Manteniendo el bloque de pie los golpes del pico son muy oblicuos sobre la cara que se trabaja, que está en vertical. De esta manera se consigue una cara de superficie regular.

Una fase muy importante consiste en colocar el bloque asentado sobre una de sus caras más anchas y comprobar que las aristas quedan iguales, para que el bloque quede regular y no se tuerza.

Cuando hemos conseguido el proceso con todas las caras y las aristas y superficies son regulares, para terminar de alisarlas se las golpea con la "bujarda" (los golpes ahora han de ser perpendiculares sobre la cara que se trabaja, que estará horizontal al suelo). La Bujarda es una maza de hierro en cuyos extremos lleva unas placas intercambiables  "bocas" que son cuadradas y están cuadriculadas en relieve. Durante este trabajo se cambian varias veces las bocas, comenzando con el número 5 (con cinco cuadraditos por lado, es decir, 5 x 5) y se va aumentando de número, ya que cuanto mayor es el número de cuadraditos en relieve de la boca, más fina queda la superficie del granito. Terminada ya esta fase, el bloque está ya dispuesto.

A veces al picar conviene humedecer la piedra, ya que de esta manera salta menos. Cuando varios canteros están picando a la vez que se colocan de espaldas unos a otros para evitar que las esquirlas les puedan dañar.

Cuando la piedra, está helada hay que templarla, acercándola al fuego para poder picar.

En el granito suelen aparecer elementos que hay que tener en cuenta a la hora de picar y disponer las caras del bloque. Los "lisos" son vetas de mineral por las que la piedra suele abrirse. Las "pintas de hierro" son pequeños cúmulos de este mineral que al contacto con el agua pueden "correrse" o no (al oxidarse el hierro va formando un reguero de óxido), si la pinta se corre hay que hacer que la cara donde está no dé al exterior y se moje, pues esto afea sensiblemente el granito. El "diente de caballo" es una aglomeración de cuarzo (blanca) y el "gabarro" lo es de feldespato (negra).

Son muy diversas las piezas que se obtienen en Sorihuela adaptando la técnica de labra expuesta anteriormente a las distintas formas según la utilidad que se les va a dar.

  • Lanchas, peldaños, albardillas (zócalos), bordillos de acera: son las piezas más solicitadas.
  • Ruedas de molino: Actualmente ya no se labran.
  • Columnas.
  • Chimeneas, cocinas francesas, cornisas: estas piezas llevan molduras que se labran a partir de una plantilla que se dibuja en el perfil del bloque.

Las piezas se trabajan según pedido y se entregan completamente terminadas, dispuestas para su instalación en obra. Además de las piezas citadas, se hace prácticamente cualquier encargo sobre plano o diseño.

Antes había en el pueblo patrones que contrataban a los jornaleros, pero actualmente el trabajo se hace en grupo. Se contrata la cantera al dueño del terreno a porcentaje de lo que se saque y se trabaja sobre pedidos.

 El trabajo es muy duro y poco rentable, todos lo tienen como  un complemento del trabajo del campo, pero debido a las actuales dificultades económicas hay un resurgimiento de esta ocupación después de una época de declive (ahora hay 25 ó 30 hombres del pueblo trabajando la cantera).

Los gastos son muchos: contratación de cantera, gastos de herramientas nuevas y mantenimiento de las viejas (aguzarlas casi todos los días en la herrería del pueblo), transporte, combustible para el compresor (única máquina que se ha introducido en el proceso y que facilita la realización de las cuñeras). Las ganancias se reparten de acuerdo con lo trabajado por cada uno; los peldaños, bordillos, molduras se pagan por metros y las lanchas por metros cuadrados.

El aprendizaje se inicia por preparar cuñeras y meter cuñas hasta abrir la piedra y extraer el bloque. Sobre este aprendizaje hay un dicho que muestra cómo debe hacerse el trabajo: "Canterito loco; acodarás bien y marrearás poco". Significa que si ahonda bien con la acodera al hacer la cuñera no será necesario dar muchos golpes con la marra sobre las cuñas para abrir la piedra.

Aunque tradicionalmente la piedra se labra al lado de la cantera de la que se ha extraído, en una caseta que sirve a la vez de refugio y almacén para guardar piezas y herramientas, ahora se está llevando también piedra de canteras próximas a Barco de Ávila para labrarla, lo que supone gastos de transporte.

No se tiene memoria de cuando comenzó esta actividad en Sorihuela, pero el tipo de piezas ha cambiado; antes se hacían piedras de mampostería para construir con adobes para paredes de huertos, ruedas de molino, etc. Actualmente se tallan lanchas para pavimentación, bloques de sillar ( o "matajunta", como ellos dicen), incluso elementos decorativos para chimeneas, etc.

El volumen de pedidos es bueno, pero los gastos y las condiciones del trabajo hacen de esta ocupación un trabajo poco rentable. Son muchas las horas de trabajo y poca la ganancia real. Sin la base de la labor agrícola no sería económicamente suficiente.

Y una vez más esta dura situación terminará, como ha ocurrido con tantas otras, con una tradición mantenida a lo largo de los milenios.

Ayuntamiento de Sorihuela

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